Enfermedades neurodegenerativas, un problema agravado por el envejecimiento poblacional

Hace unos días hablábamos en nuestro blog sobre el envejecimiento de la población y las consecuencias que conlleva para la sociedad, en general y el sistema sanitario, en particular.

Pues bien, hoy queremos centrar la mirada en una de las especialidades sanitarias que se ve enormemente afectada por esta evolución hacia una sociedad cada vez más envejecida: la neurología.

Lo que es todo un éxito para la sociedad del bienestar, que ha conseguido aumentar la esperanza de vida de los ciudadanos y reducir la mortalidad temprana, tiene como contrapunto un aumento de patologías asociadas al envejecimiento como pueden ser el alzheimer, el parkinson, la esclerosis múltiple o las demencias vasculares. Veamos de forma muy resumida en qué consisten alguna de estas patologías:

1. Esclerosis múltiple: se trata de una enfermedad desmielinizante, que daña la mielina (sustancia blanca que recubre los axones de las neuronas) y provoca el mal funcionamiento de órganos y músculos.
2. Alzheimer: provocada por la formación progresiva de placas seniles y ovillos neurofibrilares en la corteza cerebral, así como por la pérdida neuronal y sináptica.
3. Parkinson: se produce por la muerte progresiva de neuronas, en una parte concreta del cerebro denominada sustancia negra.
4. Demencia vascular: relacionada con la obstrucción de los vasos sanguíneos, que conlleva una disminución progresiva de la memoria y de la función cognitiva.

Estas enfermedades neurodegenerativas, pueden conducir a la discapacidad de las personas que la padecen y, con el tiempo, a la dependencia.

¿Cuál es el reto para la ciencia y los expertos en neurología? Ser capaces de ralentizar el deterioro cognitivo y funcional de las personas que padecen este tipo de enfermedades y prolongar su independencia, consiguiendo que estos pacientes lleguen a la vejez en las mejores condiciones físicas y mentales.

Llegar a curar estas y otras enfermedades cerebrales vinculadas al envejecimiento, es uno de los grandes retos de la neurociencia. Mientras se avanza en investigaciones sobre cómo conseguir reparar los daños del cerebro que provocan estas enfermedades, una herramienta clave es la estimulación cognitiva, con la que tratan de ralentizar el ritmo de avance de estas enfermedades.

Desde el sistema sanitario nos enfrentamos a un verdadero reto asistencial, en el que debemos equilibrar los esfuerzos destinados cubrir estas enfermedades con una doble vertiente:
1. La investigación científica, con el fin de alcanzar la cura de estas enfermedades neurodegenerativas; algo que todavía está lejos.
2. Ofrecer terapias y tratamientos capaces de ralentizar el deterioro de los pacientes que padecen estas enfermedades y conseguir alargar su independencia física, intelectual y motora.

Ambos objetivos son relevantes y deben ocupar un lugar destacado en los planes de actuación de nuestro sistema sanitario.

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